martes, 22 de junio de 2010

DESPERTAR


Bip-bip-bip. El despertador. Otro día más, quien sabe si será feliz, triste, soleado o lluvioso, de momento no lo sé. Y para saberlo, solo puedo hacer una cosa, despertarme.Abro los ojos tranquilamente mientras me voy incorporando, utilizando las manos para quitarme todas las legañas que adornan mis pestañas.
Me veo reflejada en el espejo rectangular de la pared. Tengo una pinta horrorosa, despeinada a lo loco, con cara de sueño, ojeras y legañas. Me río de lo fea que estoy así.
Miro hacia la ventana. Un pequeño haz de luz entra por el hueco de una persiana que no se bajó en su totalidad ayer por la noche.Y así, de repente, sin más, alegría. Ganas de pisar con fuerza y disfrutar de un nuevo día repleto de emociones.Me viene a la mente una canción infantil, hakuna matata, de la película de El rey león, que me marcó desde muy chiquitita.
Y con esa alegría en el cuerpo y hakuna matata en la mente, comienza uno de los días más felices de mi vida. Aunque en este momento no tengo ni idea de qué puede pasar.

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